Si eres de las personas que cuando se mira al espejo no encuentra nada bonito que decirse. Si eres de las que no son capaces de sentirse del todo bien, y se dice así mismo que se sentirá mejor "cuando adelgace" "cuando esté más moreno" "cuando consiga ese puesto de trabajo" "cuando mi casa esté espectacular" "cuando... x".
Si eres de esas personas que siempre se encuentra algún defecto, entonces este artículo es para ti.
Creer que nos falta algo para ser perfectos, es una trampa mortal.
Forma parte de la naturaleza del ser humano querer ser mejor cada día. En realidad forma parte de la evolución, y es el motor que mueve el mundo. Es gracias a esta inercia que las especies han evolucionado, se han perpetuado e incluso han modificado su biología.
Aprendemos por observación. Cuando nacemos, la presencia del otro nos lleva a aprender a hablar, aprender a caminar, ser como papá o mamá, correr tan rápido como el hermano, cocinar como la abuela...
Se podría afirmar que este espíritu de superación junto con la observación nos ayuda a superarnos cada día, a aprender más rápidamente y conocernos a nosotros mismos. Es algo positivo que impulsa el crecimiento cognitivo, intelectual y emocional.
Para que esta evolución sea adecuada, todo esto se debe dar en un contexto sano de autoestima. Pero, ¿qué es la autoestima?
La palabra auto-estima se compone de dos palabras: auto que es hacia nosotros y estima que es valoración.
Según la RAE la estima es: "Consideración y aprecio que se hace de alguien o algo por su calidad y circunstancias"
Según Wikipedia: "La autoestima es
un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y
tendencias de comportamiento dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra
manera de ser y de comportarnos, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro
carácter. Es la percepción evaluativa de nosotros mismos. La
importancia de la autoestima estriba en que concierne a nuestro ser, a nuestra
manera de ser y al sentido de nuestra valía personal. Por lo tanto, puede
afectar a nuestra manera de estar, de actuar en el mundo y de relacionarnos con
los demás. Nada en nuestra manera de pensar, de sentir, de decidir y de actuar
escapa a la influencia de la autoestima"
Por tanto, la autoestima es la valoración que hacemos sobre nosotros mismos, con consideración y aprecio. Tener una buena autoestima es poseer un buen concepto sobre nosotros mismos y valorar positivamente lo que somos.
Ahora bien, ¿qué ocurre cuando nuestra propia valoración la basamos en cosas externas? O lo que es lo mismo, ¿qué ocurre cuando condicionamos nuestra valía poniendo como referencia algo externo?
Si somos personas muy perfeccionistas, siempre encontraremos algo que creemos que nos falta. Es muy probable que nuestro pelo no sea todo lo bonito que nos gustaría, o nuestros ojos no sean del color ideal, o nuestro cuerpo muestre algún michelín, e incluso no tengamos toda la preparación educativa que nos gustaría, o que la comida ese día no nos haya salido tan rica como esperábamos...
Es entonces cuando surge la desvalorización. Podemos encontrar un largo etcétera de razones que nos embullen en una desaprobación interna continua, y nos esclaviza como poco a dietas infernales, berrinches y malestar profundo, creyendo que de este modo llegaremos a algún sitio.
Lo cierto es que, una vez hemos caído en ese pozo frío y húmedo, nos resulta casi imposible salir.
Para que exista un verdadero crecimiento, debemos partir desde la aprobación, aceptación y amor de lo que somos hoy. Si has pensado que hacer una lista de todo lo que no es perfecto te podría ayudar, ¿qué impacto crees que supondría si hicieras una lista de todo lo que ya es perfecto en ti?
Einstein dijo: "Si juzgamos a un pez por su habilidad para trepar a un árbol, vivirá toda su vida creyendo que es estúpido"
Si juzgas tu valía por el color de tus ojos, tu pelo, lo rica que te ha salido una comida, o lo que los demás piensan de ti, vivirás toda tu vida creyendo que no eres suficiente.
¡Te propongo un reto!
Vas a hacer una lista de cosas positivas que ya posees, y por las cuales eres mereced@r de amor, respeto y consideración.
En ella puedes poner tus valores, partes de tu físico que te gustan, habilidades que reconoces. Pueden ser cosas como: soy generos@, soy cariños@, soy luchador/a, soy constante, soy fiel, soy buen@ jugando al fútbol, tengo una sonrisa preciosa... todo lo que se te ocurra.
Durante 21 días vas a ponerte frente al espejo al levantarte y/o antes de acostarte. Te vas a decir todas estas cosas positivas mientras agradeces "no haberte abandonado"
Al principio puede que tu lista sea pequeña, incluso que solo puedas anotar dos o tres cosas. No importa, empieza con eso. Si se te van ocurriendo más cosas, las vas apuntando y las sumas al ejercicio.
Después de este tiempo te espero aquí ¿Me cuentas qué ha sucedido?
Visita mi web: www.reinventarme.com

No hay comentarios:
Publicar un comentario