Translate

lunes, 30 de marzo de 2015

En busca de la perfección

  Si eres de las personas que cuando se mira al espejo no encuentra nada bonito que decirse. Si eres de las que no son capaces de sentirse del todo bien, y se dice así mismo que se sentirá mejor "cuando adelgace" "cuando esté más moreno" "cuando consiga ese puesto de trabajo" "cuando mi casa esté espectacular" "cuando... x".
Si eres de esas personas que siempre se encuentra algún defecto, entonces este artículo es para ti.

Creer que nos falta algo para ser perfectos, es una trampa mortal.

  Forma parte de la naturaleza del ser humano querer ser mejor cada día. En realidad forma parte de la evolución, y es el motor que mueve el mundo. Es gracias a esta inercia que las especies han evolucionado, se han perpetuado e incluso han modificado su biología.

Aprendemos por observación. Cuando nacemos, la presencia del otro nos lleva a aprender a hablar, aprender a caminar, ser como papá o mamá, correr tan rápido como el hermano, cocinar como la abuela...

  Se podría afirmar que este espíritu de superación junto con la observación nos ayuda a superarnos cada día, a aprender más rápidamente y conocernos a nosotros mismos. Es algo positivo que impulsa el crecimiento cognitivo, intelectual y emocional.

  Para que esta evolución sea adecuada, todo esto se debe dar en un contexto sano de autoestima. Pero, ¿qué es la autoestima? 

  La palabra auto-estima se compone de dos palabras: auto que es hacia nosotros  y estima que es valoración. 

  Según la RAE la estima es: "Consideración y aprecio que se hace de alguien o algo por su calidad y circunstancias"

 Según Wikipedia: "La autoestima es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser y de comportarnos, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter. Es la percepción evaluativa de nosotros mismos. La importancia de la autoestima estriba en que concierne a nuestro ser, a nuestra manera de ser y al sentido de nuestra valía personal. Por lo tanto, puede afectar a nuestra manera de estar, de actuar en el mundo y de relacionarnos con los demás. Nada en nuestra manera de pensar, de sentir, de decidir y de actuar escapa a la influencia de la autoestima"

  Por tanto, la autoestima es la valoración que hacemos sobre nosotros mismos, con consideración y aprecio. Tener una buena autoestima es poseer un buen concepto sobre nosotros mismos y valorar positivamente lo que somos.

  Ahora bien, ¿qué ocurre cuando nuestra propia valoración la basamos en cosas externas? O lo que es lo mismo, ¿qué ocurre cuando condicionamos nuestra valía poniendo como referencia algo externo?

  Si somos personas muy perfeccionistas, siempre encontraremos algo que creemos que nos falta. Es muy probable que nuestro pelo no sea todo lo bonito que nos gustaría, o nuestros ojos no sean del color ideal, o nuestro cuerpo muestre algún michelín, e incluso no tengamos toda la preparación educativa que nos gustaría, o que la comida ese día no nos haya salido tan rica como esperábamos...  

  Es entonces cuando surge la desvalorizaciónPodemos encontrar un largo etcétera de razones que nos embullen en una desaprobación interna continua, y nos esclaviza como poco a dietas infernales, berrinches y malestar profundo, creyendo que de este modo llegaremos a algún sitio.
  Lo cierto es que, una vez hemos caído en ese pozo frío y húmedo, nos resulta casi imposible salir.

  Para que exista un verdadero crecimiento, debemos partir desde la aprobación, aceptación y amor de lo que somos hoy. Si has pensado que hacer una lista de todo lo que no es perfecto te podría ayudar, ¿qué impacto crees que supondría si hicieras una lista de todo lo que ya es perfecto en ti?

Einstein dijo: "Si juzgamos a un pez por su habilidad para trepar a un árbol, vivirá toda su vida creyendo que es estúpido"

  Si juzgas tu valía por el color de tus ojos, tu pelo, lo rica que te ha salido una comida, o lo que los demás piensan de ti, vivirás toda tu vida creyendo que no eres suficiente.





  ¡Te propongo un reto! 

  Vas a hacer una lista de cosas positivas que ya posees, y por las cuales eres mereced@r de amor, respeto y consideración. 
  En ella puedes poner tus valores, partes de tu físico que te gustan, habilidades que reconoces. Pueden ser cosas como: soy generos@, soy cariños@, soy luchador/a, soy constante, soy fiel, soy buen@ jugando al fútbol, tengo una sonrisa preciosa... todo lo que se te ocurra.

  Durante 21 días vas a ponerte frente al espejo al levantarte y/o antes de acostarte. Te vas a decir todas estas cosas positivas mientras agradeces "no haberte abandonado"

  Al principio puede que tu lista sea pequeña, incluso que solo puedas anotar dos o tres cosas. No importa, empieza con eso. Si se te van ocurriendo más cosas, las vas apuntando y las sumas al ejercicio.

Después de este tiempo te espero aquí ¿Me cuentas qué ha sucedido?

Visita mi web: www.reinventarme.com

viernes, 20 de marzo de 2015

El Espejo y la Sombra

Carl Jung dijo: “Lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino”

Muchas veces nos suceden cosas que no terminamos de entender o que nos parecen injustas. Un primo nos ha traicionado, una amiga nos roba, un compañero de trabajo nos acosa, o nuestra pareja nos miente.

Para explicar por qué sucede esto, voy a empezar dando un dato importante:

  • Biológicamente, el ser humano está compuesto por aproximadamente un 80% agua. 
Pues bien, ¿qué sucede cuando me aproximo a un lugar que hay agua (un estanque, una acequia, una lago)? Si me asomo, veré reflejarse los árboles, las piedras, las nubes, la luna… Y por supuesto, me voy a reflejar yo en él.

Por tanto, no hay nada de lo que suceda fuera, que no esté primero en nuestro interior. Y el “otro” es nuestro reflejo, del mismo modo que el agua refleja la realidad tal y como es. Sin filtros, sin juicios, sin tapujos. La función de este reflejo es mostrarnos sutilmente como es la “imagen” de nuestra alma.
Lo que veo en el otro, no es del otro… ¡Es mío!
Esto funciona así siempre, porque es una Ley natural. Y cuándo nos suceden estas cosas, es el momento de sincerarnos internamente y preguntarnos qué ocurre en nosotros que está provocando esta situación.

Profundicemos más sobre el tema. Para empezar vamos a distinguir que este reflejo se puede manifestar en dos estados que denominaremos: El espejo y La Sombra. Se podría asemejar al reflejo que se percibe de día o de noche.

El Espejo, es lo que percibimos de una forma más consciente. Es quizás el más fácil de identificar y lo podríamos asemejar al reflejo que se produce en el estanque si es “de día”.
La Sombra, por el contrario, es algo que está más profundo en nosotros, es inconsciente y no es fácil de reconocer. En este caso sería el reflejo en el estanque “de noche”.





El Espejo. Se puede manifestar por dos motivos, que llamaremos “karma” y “reflejo”.
- El karma: Yo he traicionado a alguien, y alguien me traiciona a mi. Lo que siembras recoges. A veces no es fácil reconocer en qué punto del camino hemos sembrado ciertas cosas, por eso hay que ser honesto con uno mismo para identificar a quién hemos fallado. Quizás nuestros valores nos permiten traicionar a una persona que nos ha confiado un secreto valioso por el simple hecho de que nos cae mal o es “una mala persona” y por ese motivo no nos parece algo tan grave lo que estamos haciendo. Sin embargo, el espejo siempre es sincero y tarde o temprano nos viene a mostrar una parte de nosotros.
En este caso, la pregunta que nos ayudaría a solucionar el conflicto sería ¿A quién?
A quién he traicionado, a quién he robado, a quién acoso, a quién miento… Y ¡ojo! muy importante, la respuesta de este “a quién”, la mayoría de las veces es: a nosotros mismos. Por lo que pasamos directos al siguiente punto: el reflejo.
- El reflejo: Siento que me traicionan, cuando en realidad me estoy traicionando a mi mismo. Este es quizá el espejo más doloroso, porque aunque parezca externo, el daño nos lo estamos haciendo por partida doble. Aquí entran en juego la falta de autoestima, la falta dignidad, los sentimientos de abandono o necesidad de reconocimiento, etc. Aquí estarían las veces que nos hemos traicionado a nosotros mismos haciendo algo que no va acorde a nuestro valores, o nos estamos fallando entregando nuestro poder.
La pregunta en este caso sería ¿En qué?

En qué me traiciono, en qué me estoy robando, en qué me acoso, en qué me miento…
En ambos casos “el juicio”, el juzgar, juega un papel importante, así como el ver reflejada en otra persona exactamente lo mismo que realmente debemos cambiar nosotros.

La Sombra. La Sombra en sí misma tiene tanta riqueza, que daría para desarrollar varios capítulos.
Es esa parte de nuestro interior que permanece oculta y que el otro viene a destapar. Son nuestros miedos más inconscientes, nuestras resistencias y nuestros fantasmas. Lo que no nos confesamos. Es aquí donde encontramos nuestras debilidades y carencias manifestadas a través del otro.
Siempre pongo como ejemplo el reflejo en el agua cuando cae la noche. El reflejo del agua parece más tenebroso y oscuro. Algunas figuras no se distinguen con claridad, pero están ahí.
Por ejemplo si nuestra relación de pareja  no funciona porque hay falta de comunicación y de entendimiento o sentimos que no podemos compartir con el otro una parte de nosotros mismos, “La Sombra” nos podría estar dando la oportunidad de reconocer que no nos aceptamos tal y como somos. O que tenemos miedo a que no nos entiendan. Puede hablarnos incluso de nuestro miedo al abandono, la falta reconocimiento o nuestro temor a la soledad.
Quizás sea el momento de reconocer que profundamente tenemos un deseo de aislarnos y estar solos. O incluso admitir que no es la persona que en realidad queremos en nuestra vida.
En “La Sombra” también encontraríamos por ejemplo que, si me traicionan, es como consecuencia de nuestro miedo a ser traicionados, nuestra necesidad de aceptación, nuestro miedo al rechazo, etc. La Sombra básicamente nos mostrará nuestro “punto flaco”, nuestro miedo, nuestra carencia o nuestra lección para crecer.
La Sombra nos pide honestidad y valor, porque me está mostrando una parte de mi que me oculto y que tengo que reconocer de mi mismo, una carencia o algo que temo.
Espero que este artículo te valga como una pequeña herramienta para ir practicando e identificar qué parte de ti se está manifestando en el otro.

A partir de ahora, estoy segura que te resultará más fácil eso de: “lo que no me gusta de ti, lo corrijo en mi”.

Visita mi web: www.reinventarme.com

domingo, 15 de marzo de 2015

Despertando

Hoy quiero acercaros una historia de un autor desconocido, y con ello invitaros a una reflexión.

"En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés cuando uno le preguntó al otro:
- ¿Crees en la vida después del nacimiento?
La respuesta fue inmediata:
- Claro que sí. Algo tiene que haber después del nacimiento. Tal vez estemos aquí principalmente porque precisamos prepararnos para lo que seremos más tarde.
- Bobadas, ¡no hay vida después del nacimiento! ¿Cómo sería esa vida?
- Yo no sé exactamente, pero ciertamente habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos con la boca.
- ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Es totalmente ridículo! El cordón umbilical es lo que nos alimenta. Yo solamente digo una cosa: la vida después del nacimiento es una hipótesis definitivamente excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
- En verdad, creo que ciertamente habrá algo. Tal vez sea apenas un poco diferente de lo que estamos habituados a tener aquí.
- Pero nadie vino nunca del más allá, nadie volvió después del nacimiento. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
- Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero, seguramente veremos a mamá y ella cuidará de nosotros.
-¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?
- ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
- ¡Pues yo no me lo creo! Yo nunca vi ninguna mamá, por lo tanto es lógico que no exista.
- Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, puedes oírla cantando, o sentir como acaricia nuestro mundo... ¿Sabes? Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella..."




A veces creemos que necesitamos ver para creer, pero lo cierto es que necesitamos creer para ver.

Te invito a ver la vida con optimismo. A creer en un futuro mejor y que detrás de toda crisis hay un gran aprendizaje. Te invito a soñar, a conocerte profundamente. A quererte y saber que hay algo mucho más poderoso que nos sostiene. Te invito a sentirte protegido y cuidado, y a tomar consciencia de que eres mucho más que un cuerpo físico. Te invito a romper las barreras mentales que te limitan, a perdonar tus errores, y a permitir caerte y empezar de nuevo. Te invito a conocer tu misión y desarrollarla para brillar en todo tu esplendor. 

Eres un ser único y libre, y la vida es un lugar maravilloso para ser feliz.

Visita mi web: www.reinventarme.com