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jueves, 14 de enero de 2016

El Poder de la Intención

¿Te has parado a pensar el papel que juega la intención en tu vida?
Aquí te explico algunas claves que te harán entender la importancia y el poder que la intención tiene en tu manera de ver, atraer y experimentar la realidad en tu vida.


Nueva entrada en el blog de mi web, sobre El poder de la Intención 



lunes, 23 de noviembre de 2015

Buena suerte, Mala suerte, ¿quién sabe?

Hoy traigo un post nuevo. Para los que me seguís a través de esta vía, os informo que a partir de este momento los artículos los editaré en mi página web: www.reinventarme.com

Os animo a que me sigáis leyendo. Aquí os dejo el post de esta semana:
Buena suerte, mala suerte, ¿quién sabe?



lunes, 22 de junio de 2015

El amor esclavo

  Si vives o has experimentado una relación de pareja en la que el otro no es detallista contigo, no se involucra en tus problemas, no tiene empatía hacía ti y tu sufrimiento, tiene miedo al compromiso o te maltrata de algún modo. Si eres de las personas que lo ha “entregado todo” y aun así no te lo han valorado. Si tú siempre te has preocupado por tu pareja, las has cuidado, entendido y acompañado pero no era recíproco. Seas HOMBRE o MUJER, esta historia puede ser la tuya.  

  Cuando todo se desmorona y te encuentras en el punto de reconocer esa voz interna que te dice: “esto no funciona, algo erróneo debe haber en mi”, comienzas un camino de crecimiento y autoconocimiento interno. La mayoría de las veces vas a terapia, lees libros de autoayuda, ves vídeos o asistes a cursos con la esperanza de que algún mensaje te llegue lo suficiente como para decir: “¡Eureka!, esto es lo que pasaba!”

  En este camino arduo y satisfactorio, yo encontré valiosas respuestas como:

-          “Aprende a quererte a ti mismo”, si tú no te valoras, nadie lo hará.
-          “Respétate”, somos un espejo, si te maltratan, piensa en qué lugar te estás maltratando a ti.
-          “Aprende a estar solo”, no busques una pareja solo porque no quieres estar solo.
-       “¡Pon límites!” Deja de permitir a los demás que te agredan. Pon un “hasta aquí” en el umbral de la puerta a tu dignidad.

  Todas estas cosas son fundamentales. Es 100% exacto afirmar que sin estos pilares una relación sana es imposible. 

  Pero, ¿qué pasa cuando todas estas cosas ya las has aprendido y sigue sin funcionar? ¿Qué pasa si eres una persona que se quiere, se valora, se respeta, no necesita a una persona por no sentir soledad y sabes poner límites, pero aun así sigues enganchado en una relación tóxica o las personas que aparecen terminan teniendo el mismo patrón de relación?

  Visto así habrá personas que se estarán diciendo: "Si una persona se valora y se respeta no aguanta a una persona que la maltrate o que la humille, y mucho menos consiente faltas de respeto o consideración" ¿Cierto? Parece obvio.

  Pero que hay si te digo que hay algo más. Que existe un motivo profundo que a mí me ha costado descubrir después de casi veinte años aventurándome en el mundo del amor, varias parejas fracasadas y dos divorcios, y que forma parte estructural de la ecuación.

  Me considero una mujer luchadora, emprendedora, independiente y autosuficiente. Sin embargo, he pasado por bastantes parejas, todas ellas aparentemente diferentes, con vivencias distintas pero con el mismo final. Daba igual las veces que lo intentara, de un modo u otro la relación no funcionaba. 

  He hecho infinidad de terapias, leído libros, asistido a cursos, consultado a gurús y maestros en busca de la respuesta. Cada vez que aprendía algo, me examinaba e intentaba testar en mi interior si esto era la causa de mis descalabros. La mayoría de las veces me sentía frustrada, culpable y confusa, porque no me terminaba de cuadrar nada y me sentía la más torpe del mundo.

  ¿Qué está sucediendo? ¿Qué me falta por aprender? ¿Por qué mis relaciones de pareja no funcionan? ¿Soy más torpe que los demás? ¿O es que mi destino es quedarme sola para siempre? ¿Quizás hay una fuerza superior que determina mi karma, y haga lo que haga solo queda aceptar mi triste destino?

  ¿Te suenan todas estas preguntas? 
  
  Si te sientes indentificad@ con lo que estoy contando, si consideras que eres una persona que se valora y se respeta pero aun así sientes que hay algo más que no cuadra, voy a contarte algo que espero marque un punto de inflexión en el que el significado del amor tomará un nuevo sentido. 

  ¿Eres pareja o salvador? A veces tendemos a tomar un rol aprendido para sentirnos dignos de amor. Desde pequeñitos nos han inculcado que para que nos quieran debemos desempeñar un papel específico dentro de la familia. A algunos les toca el papel del gracioso, otros el de "trasto", algunos son los estudiosos, el niño bueno de mamá que siempre hace lo que ella quiere, la princesita de papá y otros son los SALVADORES.

  Estos papeles, estos "roles" en los que se nos alaga o valora por lo que hacemos, nos marcan de por vida. Inconscientemente nos influyen hasta tal punto que condicionan nuestro comportamiento al relacionarnos con el mundo ¿Te sientes identificado con alguno de estos personajes?

  ¿Qué pasa en nuestra vida adulta cuando nos enfrentamos a una relación de pareja? Una pareja deja al descubierto todas nuestras ilusiones y nuestros miedos. Deja en primera línea de fuego nuestra "necesidad" de amor, y pone en funcionamiento nuestros recursos aprendidos por los cuales éramos queridos en nuestro entorno familiar.

  En este artículo voy a centrarme en el "alma de SALVADOR/A".  Si bien es cierto que todos los mecanismos de roles inconscientes son categóricos a la hora de formar una relación de pareja, el papel de salvador/a es especialmente determinante en explicar por qué aunque una persona se valore, se respete, sepa estar sol@ y poner límites, tiene parejas disfuncionales y se engancha al sufrimiento y el dolor. 

  Aunque pensemos lo contrario, un "buen samaritano" no nace, se hace. Somos esa clase de personas que desde chiquititos aprendimos que hay que procurar el bienestar a los demás y olvidarnos de nuestras necesidades. Puede que nuestra madre estuviera enferma o ausente, y nos tuviéramos que encargar de responsabilidades impropias de nuestra edad. Quizás no eres el mayor de los hermanos, pero se te encomendó el cuidado de ellos por algún motivo especial. Trabajar a una temprana edad por necesidad en el núcleo familiar, la falta de uno de los padres o cualquier circunstancia que te hiciera ser consciente de que los demás sufrían y tu labor era procurar el bien para el otro olvidándote de tí mismo, son los pilares que confortan ser un SALVADOR/A.

  Las personas "salvadoras" son personas capaces, con una alta convicción de que pueden con todo, autosuficientes, independientes, normalmente viven sus penas y sus frustraciones en soledad y difícilmente se dejan ayudar o piden ayuda.

  ¿Qué sucede cuando nos enfrentamos al mundo del amor? Lo primero que tienes que saber es que elegirás a la persona inadecuada ¿Y por qué digo esto? Porque el problema nace en la elección de la pareja, no en el tipo de relación que luego construimos.

  Tenderás a enamorarte de personas "débiles", con alguna carencia emocional, problema económico o situación personal complicada. Y no quiero decir que toda persona que esté pasando por unas circunstancias puntuales difíciles sea una persona "débil". A todos nos puede pasar. Me estoy refiriendo a la esencia. Al tipo de personas que son derrotistas o egoístas, sin iniciativa ni estabilidad emocional. Personas que no luchan por sí mismas, sino que esperan un "salvador/a" en sus vidas.

  ¿Y por qué se hace el encaje perfecto? Porque yo soy una persona salvadora que me gusta ayudar a la gente y hacerla feliz, y el otro es una persona débil que necesita que le cuiden en algún aspecto de su vida, como lo haría papá o mamá. Necesitan un salvador/a.

  Es entonces cuando vivimos un "amor esclavo". Nos convertimos en "el cascabel" de la persona amada, nos consideramos responsables de su felicidad y asumimos un papel que no nos corresponde.

  El hándicap que aquí se produce es que el salvador/a siempre entenderá y justificará el comportamiento del otro desde la asunción de su "debilidad". Es por esto que se establece un enganche tan poderoso. Justificamos sus carencias hasta el punto de entenderlas, y nos acomodamos en el pensamiento de que somos nosotros los que tenemos que suplir las carencias del otro.

  Mientras en la relación seamos los "fuertes", nos ocupemos del cuidado y el bienestar del otro, todo irá bien. Mientras entendamos los "descalabros" de nuestra "débil" pareja, nos conformemos con migajas o perdonemos sus errores hasta el infinito, la relación será duradera. Sin embargo, en el momento que nosotros necesitemos amor, comprensión, tengamos un mal día o estemos bajos emocionalmente, la respuesta del otro será exigente y con reproches hacia nuestro comportamiento. No estarán a la altura, porque no tienen herramientas. Eres tú el que cuida, no ellos.

  El amor solo es posible cuando se produce entre dos personas completas. Y con ello quiero decir que el salvador no se siente completo si no tiene que salvar a nadie. A veces nos da una especie de vértigo el pensar en enamorarnos de una persona que no nos necesite. Si aparece ante nosotros una persona segura de sí misma, luchadora, empática y cariñosa, directamente no nos atrae.

  La razón de que esto suceda es porque tenemos arraigado en nuestra psique que somos merecedores de amor porque cuidamos, porque hacemos por los demás lo que ellos no pueden hacer por sí solos, y esto nos hace sentir muy bien. Hemos aprendido a amar la debilidad y las carencias emocionales del otro, y por tanto las entendemos, las normalizamos y las justificamos. Esta manera de pensar es un dogma profundamente instalado en nuestra forma de relacionarnos con el mundo.

  Pregúntate si eres de esas personas que siempre están haciendo cosas por los demás, pero no son capaces de dejarse ayudar o de pedir ayuda. Plantéate si eres de los que están pendientes de su pareja, su madre, su hermana, sus hijos, sus sobrinos, etc en el sentido de estar haciendo cosas por ellos que les correspondería hacer a ellos como personas maduras, pero los JUSTIFICAS: está muy cansad@, es que no tiene tiempo, pobrecill@ se bloquea y no sabe expresar sus sentimientos.

  Si tu respuesta es sí, eres un salvador/a, y si quieres una relación de pareja sana en tu vida debes comprometerte a cambiar ese concepto de tí mismo. Es el momento de colocarte en tu lugar y dejar que los demás maduren y descubran su potencial de superación personal.

  El amor sano se produce entre dos personas maduras, responsables y comprometidas consigo mismas. Con un buen nivel de inteligencia emocional y empatía, capaces de superar sus obstáculos por ellos mismos, buscar soluciones y tener aspiraciones de crecimiento.

  Solo así hallarás la relación de pareja sana, en la que el amor estará basado en la comprensión mutua, la colaboración, el entendimiento y la perseverancia en el logro de las aspiraciones comunes.



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martes, 16 de junio de 2015

Lobo bueno, lobo malo

  Hoy traigo una bonita historia para reflexionar.
  “Una noche al lado de la fogata, un viejo Cherokee le contó a su nieto acerca de una batalla que ocurría en el interior de las personas.
  El viejo hombre dijo: Hijo mío, la batalla es entre dos ‘lobos’ dentro de todos nosotros.
Uno es malo. Es la ira, la envidia, los celos, la tristeza, el remordimiento, la arrogancia, la autocompasión, la culpa, el resentimiento, la inferioridad, las mentiras, el falso orgullo, la superioridad y el ego.
  El otro es Bueno. Es la dicha, la paz, el amor, la esperanza, la serenidad, la humildad, la amabilidad, la benevolencia, la empatía, la generosidad, la verdad, la compasión y la fe.
  El nieto pensó acerca de ello por un minuto y luego le preguntó a su abuelo: ¿Qué lobo es el que ganará?
  El viejo Cherokee simplemente respondió: EL QUE TÚ ALIMENTES."

  A veces no es sencillo ver en uno mismo al "lobo malo". Aunque tengamos emociones negativas,  solemos "echar balones fuera" justificando nuestro mal comportamiento o buscando la culpa en los demás. Una forma de hacerlo es pensando que "yo soy así, he sido así siempre y no puedo cambiar". Esto en primera instancia nos libera y nos hace sentir bien, sin embargo a la larga nos trae  frustración y muchas complicaciones. 

  La realidad es que en tu interior se encuentran las dos opciones, y en definitiva hasta ahora siempre has decidido la misma pensando que formaba parte de tu personalidad. Ahora es el momento de tomar consciencia, y cambiar. 



  Lo primero que debemos aceptar es que en cada uno de nosotros vive el "ángel" y el "demonio", el lobo bueno y el lobo malo. Ambos conviven diariamente en nuestro interior y coexisten como dos polos del mismo ser. No se trata de eliminar el malo y quedarnos con el bueno, ya que ambos son necesarios y no pueden darse sin la presencia del otro. Se trata de identificarlos y decidir cuál de los dos queremos "alimentar" en nuestro interior.

  La naturaleza en sí misma está compuesta de polos opuestos, y es gracias a estos opuestos que podemos tomar consciencia de lo que nos rodea y crecer. Para poder distinguir e identificar la luz tiene que haber oscuridad, para que sepamos lo que es el día tiene que existir la  noche. El frío y el calor, el bienestar y el dolor, la alegría y la tristeza... El yin y el yang con el que el taoísmo representa la dualidad de todo lo que existe en el universo, también se encuentra en tu interior.

  Cada ser, objeto, circunstancia o pensamiento posee un complemento antagónico del que depende para su existencia y que a su vez reside dentro de él mismo. Un hermoso tigre tiene en su interior la ternura de un lindo felino y la agresividad de un depredador. Nada existe en estado puro ni tampoco en absoluta quietud, todo se encuentra en una continua transformación. 

  Por este motivo, asumir y aceptar que tienes una parte negativa es fundamental para poder transformarla. Identificar el "lobo malo" es la puerta para responsabilizarte de él, y decidir alimentarlo o no es tu opción personal en cada momento.

  Es tu responsabilidad, tú eliges. Pase lo que pase, en cada situación, cada día, bajo cualquier circunstancia, el "lobo" que alimentes dependerá de ti y de nadie más.


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jueves, 30 de abril de 2015

Esta es la fórmula de la felicidad

  No creo que me equivoque si digo que eres de esas personas que tiene un proyecto de vida muy bien estructurado. Eres de l@s que desean fervientemente ser feliz, y para ello seguro que en tus planes entra tener una familia bien avenida, una buena situación económica, una casa ideal, un buen trabajo, buenos amigos y tiempo de ocio para viajar y disfrutar de la vida.

   Desde pequeños nos han enseñado que si hacemos determinadas cosas nos irá bien: estudia, trabaja, cásate, ten hijos, compra una casa... Es un éxito asegurado, ¡nada puede salir mal!
  Es "La Fórmula Mágica de la Felicidad"

  Comienzas a vivir con estas expectativas, te lanzas a la vida laboral, puede que incluso montes tu negocio. Decides comprar una casa, te hipotecas, te enamoras, te emparejas, te casas, tienes hijos... La vida se va sucediendo y vas dando pasos decisivos hacia lo que, está claro, te hará feliz. Y vas tomando las meticulosas decisiones que indudablemente son correctas. 

 En la mayoría de los casos, te pasas gran parte de tu vida cumpliendo a raja tabla la maravillosa "fórmula de la felicidad", dejándote llevar casi como si estuvieras hipnotizado por todos y cada uno de los pasos exactos de este método infalible. Es posible que los consigas casi todos, y que muchos años vivas con la sensación de que lo estás haciendo bien.

  El tener un objetivo concreto nos da mucha fuerza para conseguirlo, pero ¿qué pasa cuando no consigues alguno de los ingredientes de está fórmula mágica? ¿qué pasa si no encuentras pareja, o trabajo, si no puedes comprar una casa? O peor aún, cuando consigues todas esas cosas que creías ciertas y descubres que no te hacen feliz...

¿Qué sucede cuando nuestra realidad no se ajusta a esta idea preconcebida?

  Casi con toda seguridad puedo decir que un buen día un acontecimiento pondrá patas arriba todo lo que creías seguro, y comenzarás a despertar de un sueño para aparecer de bruces en una pesadilla. Puede ser cualquier cosa: que pierdas tu trabajo, o que tu matrimonio se rompa, que la casa que compraste no te guste o que la pierdas, que no te sientas realizad@, que te enamores de la persona equivocada o que pierdas la salud.

  Da igual lo que sea. Pero se trata de un evento significativo en tu vida que te llevará a pegarte de tortas con la maravillosa "fórmula de la felicidad". Y es posible que ese día a ti ya te haya llegado.

   Al principio es muy probable que no entiendas qué está sucediendo, pero con toda seguridad te sentirás facasad@, frustrad@ e infeliz.

  ¿Qué sucede entonces? ¿Es que acaso no existen las fórmulas mágicas? ¿O soy yo que soy muy torpe, no he tenido suerte, o soy muy complicad@?

  El ser humano está creado para ser feliz. Lo deseamos tanto que tendemos a idealizarlo en nuestra vida. Sin embargo el idealizarlo puede jugar un hándicap importante porque hay una parte importante de la historia que no nos han contado.

  Algunas veces queremos conseguir nuestro sueño sin ser conscientes del punto del que partimos, o nos embarcamos en un proyecto con las personas equivocadas. Somos como "Marco" con nuestro mono "Amedio" en busca de la felicidad. Sabemos que encontraremos dificultades en el camino, pero no siempre somos conscientes de la envergadura de nuestra misión.

  Si te sientes frustrad@ porque no te salió como esperabas, debes saber que lo que sufres es una ruptura de tu ideal con relación a la realidad. Es una "no aceptación" de nuestra vida y falta de compromiso para con ella, y es algo tan habitual como perjudicial para nosotros.

  Te salió mal, de acuerdo. No era lo que esperabas, por supuesto. Pero ya está. Si te sientes mal por ello no luches contra tus sentimientos. Acéptalos. Deja que se manifiesten y fluye con ellos. Verás que si los dejas ser, si los dejas expresarse y estar, observándolos sin juicio, desaparecen.
  Es muy similar a un duelo, nuestra mente es cuántica, no distingue lo real de lo que no lo es, por eso siente que ha perdido lo que nunca tuvo.

  "Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol" Martin Luther King.

  Lo importante no es el fin, lo importante es el camino. Nuestro éxito dependerá de la capacidad que tengamos para reponernos de las dificultades, nuestra constancia y nuestra capacidad de aceptación de la realidad. Por eso:
  
Te has preguntado alguna vez ¿qué es lo que realmente te hace feliz a TI?

  No existe una fórmula mágica. Puede que seas feliz dejándolo todo y yéndote al Tibet, puede que descubras que tu pareja ideal eres tú mismo, puede que estés hart@ de la rutina y que realmente ya no estés enamorad@ de tu pareja. Sinceraté contigo mismo, tanto que no puedas engañarte.
 No intentes ser perfect@, la naturaleza no lo es y tiene una belleza infinita. Comparte tu vida con las personas que realmente te valoran, ama, equivócate, perdónate, ríe, llora, sueña, cáete y vuelve a levantarte. Pero sobretodo, disfruta del camino.

  Empieza a tomar decisiones y comienza a ver tus "errores" como parte de tus experiencias. Gracias a ellos es por lo que hoy puedes saber qué es lo que quieres y qué es lo que no quieres. Porque no nos contaron que todo eso es la vida, lo bueno y lo malo, y que solamente se es feliz cuando tomas la decisión de serlo.

Toma la decisión de ser feliz.
¡Vive! Es la única manera.


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domingo, 19 de abril de 2015

¿Qué es ser pasivo-agresivo en pareja?

   Hace unos días cayó en mis manos un artículo de Walter Riso que hablaba de su libro "Amores altamente peligrosos". En él trataba las diferentes personalidades que pueden estar afectando tu relación de pareja. Es un gran libro que recomiendo.

  Seguramente estés de acuerdo conmigo que uno de los principales quebraderos de cabeza del ser humano viene dado por problemas de pareja. Por este motivo y movida por la necesidad de ahondar en un perfil determinado, hoy quiero dedicar este artículo a la personalidad pasiva-agresiva, porque creo que es la más común y en ocasiones la menos evidente.

  Mi objetivo es darte herramientas para identificar este comportamiento y liberarte, en la medida de lo posible, de los roles que te mantienen unid@ a este tipo de pareja.

  Si estás en una relación en la que los silencios son un denominador común cuando hay una discusión, si terminas sintiéndote culpable incluso a veces sin tener muy claro el porqué, si estás con una persona muy apegada a su círculo social/familiar pero que difícilmente se integra en el tuyo porque siempre tiene una excusa de por medio, si no dice un "no" directo cuando le pides algo pero da mil razones o pone trabas para realizarlo, estás ante un comportamiento pasivo-agresivo.

  A continuación destaco algunas de las características para detectar este tipo de personalidad. Antes quiero remarcar que no necesariamente el sentirse identificado con alguno de los puntos tiene que significar que estas ante un pasivo-agresivo. Todos en cierto momento podemos desarrollar actitudes que tengan esta dinámica.
  Sin embargo, las personas con este tipo de comportamiento hacen de los siguientes apartados su "modus operandi", formando parte de su personalidad.

  * No reconocen sus emociones. Coger el cesto de las chufas y marcharse abandonando la discusión es una estrategia para no ser directo y honesto con sus sentimientos. Insisten en que no están molestos a pesar de estar furiosos por dentro. Es común el  "no estoy enojad@/enfadad@", "bien", "como sea", para expresar su ira indirectamente.

  * Se ofenden con facilidad. Pueden ofenderse muchísimo a causa de un comentario banal o acto que ponga en entredicho algo que ellos hacen, ya que lo consideran una ofensa contra su dignidad y valía. Son personas con un fuerte conflicto con la autoridad, es por esto que cualquier consejo o rectificación sobre algo que están haciendo se lo tomarán como un intento de controlarles o de desmerecerlos. El trabajo en equipo se torna complicado; y en la pareja se magnifica. Por ejemplo, se están colgando unas cortinas y el pasivo agresivo recibe una rectificación de la pareja que se encuentra mirando desde abajo y le indica que está torcido, la respuesta inmediata puede ser "¿Quieres hacerlo tú?", o dejar la tarea directamente culpando a la otra persona de perfeccionista.

 * Te llevará al límite. Son especialistas en mantener la calma en una discusión, y fingir sorprenderse o reírse cuando el otro estalla cansado de su hostilidad indirecta. Disfrutan llevando al otro hasta el límite para luego cuestionar sus "reacciones exageradas" mostrando una impasividad pasmosa. Si se les pide explicaciones sobre alguna cuestión tenderán a echar la culpa a los demás con frases como "me estás sacando el tema porque tienes ganas de discutir" o "yo estaba tan tranquil@ y eres tú quien me está alterando" en lugar de afrontar y resolver el problema que se les plantea.

  * Quieren dar una imagen de "santidad". Sienten una fuerte desprotección. Es por esto que nunca van a hacer una oposición abierta y argumentada en caso de discusión, ni perderán los papeles ni alzarán la voz. No quieren quedar como "los malos de la película". Por el contrario utilizarán el sarcasmo y la indiferencia para alterar y desestabilizar a su "víctima" y así hacerla parecer culpable de la discusión. "¿por qué te enfadas?", "mira cómo te estás poniendo".

  * Sabotean cualquier plan que les disguste de una forma soterrada. Y cuando digo "cualquier plan" es cualquier cosa que les propongas hacer o tarea que les encomiendes y no les apetezca, a veces tan simple como ir a por el pan o bajar la basura. Para estas personas acceder a los deseos del otro equivale a someterse. Y la sumisión es sinónimo de humillación. En lugar de decir un "no" directo a algo que en realidad no quieren hacer, tienden a acatar las peticiones verbalmente pero procrastinan en el tiempo su ejecución. Por ejemplo les pides que hagan el cuarto de baño y dicen "vale ahora lo hago" pero no lo ejecutan. Si se les pide explicaciones pueden contestar frases del tipo "no sabía que lo querías para ahora", "no me agobies", "te he dicho que ya lo haría". También se puede dar el caso que no exista la opción de posponer la tarea, entonces la harán de manera incompleta o mediocre de forma intencionada, y cuando se le confronte, se defenderá con frases como "eres demasiado perfeccionista", "quieres que todo sea perfecto".

  * Limitan su círculo a familiares de primer grado y suelen tener pocos amigos. Son personas con una actitud negativa y falta de autoestima que les produce un profundo miedo al rechazo. Esto impide que se relacionen con personas que no conocen hasta estar seguros de que serán aceptados. Por esta misma razón, si es tu pareja, se negará a conocer o limitará relacionarse con tus amistades y familiares, aunque nunca de forma abierta y directa sino con excusas bagas e inconsistentes del tipo "es que fulanit@ no me cae bien", "quedar vosotros y así habláis de vuestras cosas", "estaré cansad@ para asistir", "es muy tarde", "está muy lejos", "yo no me lo paso bien", etc. Es común aquí observar un comportamiento apático y saboteador, en contraste con la actitud que muestra cuando se trata de su círculo más directo.

  * Prometen más de lo que cumplen. Tenderán a hacer planes, prometer e imaginar cosas que no cumplen, la mayoría de las veces como "trato" a cambio de algo o con una condición. Generalmente estas promesas están basadas en algo intangible como una emoción. Por ejemplo, "cuando esté segur@ nos iremos a vivir juntos", "te acompañaré a (un evento) cuando me sienta preparado", o un simple "nos iremos de viaje" que no concretizan ni en el tiempo ni en el lugar, como "caramelito" para calmar alguna necesidad que les plantea el otro o para evitar un compromiso.

  * Utilizan el sarcasmo como herramienta para expresar su hostilidad. El sarcasmo es una herramienta eficaz para herir los sentimientos de una persona de forma "políticamente correcta".  Es por esta razón que el pasivo-agresivo utiliza este método como una maravillosa manera de hacer cumplidos con doble intención e insultarte hasta tu esencia. Si te muestras ofendido, la persona se pone en el papel de víctima acusándote de no aguantar una broma. 

  * Se mueven en una dualidad de amor odio. Aquí Walter Riso hace una explicación magistral: "es como vivir con Ganghi en la casa, con un movimiento de desobediencia civil las 24 horas. Son personas que tienen un problema con la autoridad desde chiquitos y empiezan a ver control por todas partes, donde no lo hay. Entonces empiezan a percibir a la pareja como si fuera un dictador o una dictadora; y empiezan a oponerse. "Me opongo a la dictadura de la pareja pero no soy capaz de dejarla". Entonces cuando estoy cerca de ella me siento protegid@, pero añoro la libertad; entonces, no quiero estar contigo; entonces, me voy para la libertad y quiero ser autónomo y empiezo a estar autónomo, y como estoy libre, extraño la protección de la pareja; entonces, ni una cosa ni la otra, ni contigo ni sin ti; entonces, empiezan a tener conductas inmaduras de protesta contra la supuesta autoridad del otro; entonces empiezan el sabotaje".




  El denominador común es no enfrentar los conflictos de una forma directa, sino indirecta y escondida. Bien sea por oposición (escusas) o ignorar el asunto. La evasión del conflicto y el silencio son su mejor arma.

 "La conducta huidiza, evasiva y provocadora de los sujetos pasivo-agresivos va transformando el amor en irritación y frustración. Ames cuanto ames, la persona pasivo-agresiva será un conspirador de la relación e incapaz de renunciar a ella" Walter Riso.

  Identificar estas pautas puede ser gran ayuda, tanto si es un comportamiento que forma parte de nuestros mismos, como si estamos siendo influenciados por alguna persona de nuestro entorno bien sea un socio, un amigo o nuestra pareja, ya que es una forma de manipulación.

  No es fácil tratar con este tipo de personalidad y tampoco tiene fácil solución, ya que la mayoría de las veces es una manera de proceder muy arraigada y aprendida desde la infancia. Puede ser que el núcleo familiar está compuesto de personas que dicen una cosa y hacen otra. Posiblemente sus padres fueron personas que estaban inmersas en sus problemas personales, y no dedicaron el suficiente interés a las emociones de sus hijos.
  
  No descartes la posibilidad de que quizás lo más sensato es alejarse de esta persona, ya que suele ser difícil que reconozcan su conducta. De cualquier modo, puedes ser directo y asertivo cuando sientas que alguien está utilizando este tipo de proceder contigo, y mostrarle que de ese modo también está haciendo daño.

  Recuerda que tu mejor arma es la información, por este motivo, cuanto más conocimiento tengas sobre este comportamiento, más protección tendrás ante él.

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lunes, 6 de abril de 2015

¿Tomaste la decisión acertada?

   ¿Cuántas veces te has encontrado incapaz de avanzar porque sientes que en un momento dado de tu vida tomaste la decisión equivocada? Es habitual que te digas a ti mismo que deberías haber actuado de otra manera, o que podrías haber hecho algo más... Sin embargo, lejos de ayudar, esta forma de ver las cosas puede que te produzca un dolor inmenso y una desgarradora desvalorización que esté paralizando tu presente.

  Cuando atravesamos un momento de nuestras vidas en la que surgen dificultades, surge una crisis que nos obliga a plantearnos la vida de otra manera. Puede ser cualquier acontecimiento que nos cause dolor, o nos saque del estado de confort del que disfrutábamos. Bien hemos perdido nuestro trabajo, o la pareja con la que vivíamos muchos años nos ha engañado, o hemos perdido un tren y llegaremos tarde al trabajo... 
  Cualquier cosa, grande o pequeña, cualquier evento que demos la categoría de "negativo" puede desencadenar la creencia de que si hubiéramos tomado otra decisión, todo sería mucho mejor hoy.

  Es fundamental desarrollar la capacidad de poder mirar al pasado y darnos cuenta de que HOY no actuaríamos de la misma forma que lo hicimos en el pasado, porque eso es el indicador de que hemos evolucionado. Sin embargo, cuando no nos gusta nuestra realidad, cuando no asumimos la dureza de las circunstancias, podemos encontrarnos ante la tentación de creer que si hubiéramos hecho algo distinto en el pasado, nuestras circunstancias hoy habrían cambiado y, lo peor de todo, serían perfectas y nos habríamos ahorrado mucho sufrimiento. 

  Es ahí cuando surge el arrepentimiento. Es ese momento cuando entramos en un abismo de caída libre, sin paracaídas ni nada.  Y enfermamos de arrepentimiento.
  Sí. Por mucho que nos duela es así. Enfermamos de arrepentimiento.

  Hay una frase de una canción de Fito que dice: "nunca es lo que pudo haber sido". Y me fascina la profundidad del mensaje de esta frase.

  Porque, efectivamente, lo que creemos que pudo haber sido si hubiéramos tomado otra decisión o hubiéramos actuado de otra manera, simplemente, es no estar siendo realista. Porque ¡no existe!
 Por el contrario significa estar alimentando una energía autodestructiva, que niega la realidad, nos ancla al pasado y nos impide transformar nuestra vida desde el lugar que nos encontramos.

  La verdad es que siempre tomamos la decisión acertada, hemos actuado de la mejor manera, y hemos hecho todo lo que podíamos hacer en ese momento.

  Debes saber que las decisiones que tomaste las hiciste valorando una serie de cosas que en ese momento eran prioritarias para ti. Y la vida que vives ahora no necesariamente sería mejor si el camino que hubieras tomado fuera otro.

  Nuestro cerebro es una máquina perfecta de tomar decisiones. Hoy en día existen máquinas capaces de observar cómo el cerebro toma decisiones, y se ha demostrado que antes de entrar en la conciencia, muchas decisiones ya están tomadas por complejas redes cerebrales. Los expertos hablan de que la materia gris dispara el mecanismo de respuesta para tomar una determinación entre 200 y 300 milisegundos antes de que seamos conscientes de ello. Cuando una persona cree que ha tomado una decisión, en realidad su cerebro lo ha hecho antes de que haya podido darse cuenta.





  Estas decisiones te toman de manera inconsciente. Realizamos miles a lo largo del día y muchas de ellas son tan cotidianas como caminar, conducir, darse una ducha...
  Otras sin embargo, son más transcendentales. Seguir nuestra relación con una persona, cambiar de trabajo o comprarnos una casa. Pero todas ellas, rutinarias o eventuales, son tomadas inconscientemente por una serie de aprendizajes, programas, sentimientos y creencias que alberga nuestro inconsciente.

  Es por todo esto que hoy vengo a decirte, alto y claro, los errores no existen. Nosotros no nos equivocamos.

  Sé que puede resultar algo prepotente, lo sé. Pero el fondo de esta cuestión está basado en que somos nosotros los que catalogamos que ha sido un error, en base a los resultados que obtenemos.

  Es decir, si nos interesan los resultados, entonces ha sido todo un acierto; si no, nos hemos equivocado.

  Lo importante es darse cuenta que tanto lo "malo" como lo "bueno" forma parte del proceso de aprendizaje. Que lo que llamamos "error", es la parte del camino más dolorosa que hemos de pasar, y sin embargo, la más enriquecedora siempre y cuando sepamos valorarla.

Si quieres disfrutar de la vida mantén siempre un objetivo hacia el que dirigirte, porque será el GPS que guiará a tu cerebro. Cuando las cosas no salgan como esperabas, hazte consciente de que es una parte del camino por la que tienes que pasar porque encierra un valioso aprendizaje, y recuerda que tomaste la decisión acertada.

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